El amor es la pasión por la dicha del otro
Suena un poco cursi la frasecita pero es lo único que he encontrado entre mis notas de Cyrano de Bergerac, personaje que creía de ficción y que, hace poco, al intentar documentarme sobre la zona a la que viajamos, descubrí que fue real, llamado Savinien Cyrano.
Tomó el nombre de la ciudad bañada por el Dordogne en la que nació. Intentaremos encontrar la poesía en las aguas de este río, en sus bosques, en sus castillos.

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